
Las tortillas de pollo son un plato emblemático de la gastronomía española, especialmente populares en regiones como Galicia. Su receta, transmitida de generación en generación, representa un sabor auténtico y reconfortante. No se trata de la tortilla fina y ligera que conocemos con el nombre de «tortilla», sino de una especie de pastel o empanada, más sustanciosa y llena de ingredientes.
Esta deliciosa preparación es perfecta para cualquier ocasión, ya sea una comida familiar, una celebración, o simplemente para disfrutar de un bocado sabroso y nutritivo. A pesar de que existen variaciones en la receta según la zona, la base siempre es la misma: una masa casera que envuelve un relleno jugoso de pollo, chorizo, jamón, y otros ingredientes a elección. Aprender a prepararlas en casa es llevar a tu mesa un pedazo de tradición.
Ingredientes Esenciales
El éxito de unas buenas tortillas de pollo reside en la calidad de los ingredientes. Necesitarás, para la masa, harina de trigo, agua, vino blanco, pimentón dulce, sebo o grasa de cerdo, y sal. Para el relleno, lo fundamental es el pollo, mejor si es de corral, además de chorizo, jamón serrano, cebolla, pimiento verde, huevos, y leche.
Es importante destacar que la elección de un buen chorizo y jamón influirá directamente en el sabor final de la tortilla. Busca productos de calidad, preferiblemente curados de forma artesanal. La cebolla y el pimiento verde aportarán frescura y un toque de color al relleno.
No olvides tener a mano especias como sal, pimienta negra, y pimentón, para sazonar tanto la masa como el relleno. La utilización de leche en el relleno contribuye a que quede más jugoso y tierno.
Preparación de la Masa
La masa es la base de la tortilla, y su elaboración requiere paciencia y buena técnica. En un bol grande, mezcla la harina con el pimentón dulce y la sal. Agrega el sebo o la grasa de cerdo derretida, el vino blanco y el agua templada, y comienza a amasar hasta obtener una masa homogénea y elástica.
Es crucial amasar con energía durante al menos 15-20 minutos para desarrollar el gluten y conseguir una masa que no se rompa al extenderla. Si la masa está demasiado seca, añade un poco más de agua; si está demasiado pegajosa, agrega un poco más de harina.
Una vez lista la masa, envuélvela en film transparente y déjala reposar en el refrigerador durante al menos 30 minutos. Este reposo permitirá que la masa se relaje y sea más fácil de trabajar.
Relleno Jugoso y Sabroso

El relleno es el corazón de la tortilla, y su preparación merece especial atención. Primero, cocina el pollo en agua con sal hasta que esté tierno. Desmenúzalo y resérvalo. En una sartén, sofríe la cebolla y el pimiento verde picados hasta que estén tiernos.
A continuación, agrega el chorizo y el jamón cortados en trozos pequeños y sofríe durante unos minutos más. Incorpora el pollo desmenuzado y mezcla bien todos los ingredientes. Bate los huevos con la leche, sal, pimienta y pimentón, y vierte sobre la mezcla de pollo.
Cocina a fuego bajo, removiendo constantemente, hasta que el relleno espese y quede jugoso. Es importante no cocinarlo demasiado para que no se seque. Deja enfriar el relleno antes de utilizarlo.
Montaje y Horneado
Extiende la masa con un rodillo sobre una superficie enharinada hasta obtener una lámina fina, de unos 3-4 milímetros de grosor. Corta dos círculos de masa del tamaño de una sartén o molde para tortillas. Coloca uno de los círculos de masa en la sartén (previamente engrasada) o en el molde, cubriendo el fondo y los lados.
Rellena con la mezcla de pollo fría, distribuyéndola uniformemente por toda la superficie. Cubre con el otro círculo de masa y sella bien los bordes, presionando con los dedos o con un tenedor para evitar que el relleno se salga durante la cocción.
Hornea la tortilla en un horno precalentado a 180°C durante aproximadamente 45-60 minutos, o hasta que la masa esté dorada y crujiente. Ayúdate con un tenedor para hacer pequeños agujeros en la masa superior, esto ayuda a que el vapor escape y la masa no se hinche demasiado.
Conclusión
Las tortillas de pollo tradicionales son mucho más que un simple plato; son una representación de la cultura y la historia culinaria de España. Prepararlas en casa requiere tiempo y dedicación, pero el resultado final es un manjar incomparable que seguramente deleitará a todos tus invitados.
No te desanimes si la primera vez no te sale perfecta. La práctica hace al maestro, y con cada intento te acercarás más a la autenticidad y al sabor de esta deliciosa receta. Anímate a experimentar con diferentes ingredientes y a adaptarla a tus gustos personales, siempre respetando la esencia de la receta tradicional.